Video de la semana

sabado · l12

El profeta sin descanso

Versiculo de la semana

“¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” (Jonás 4:11).

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jonás 1–4; Jeremías 25:5; Ezequiel 14:6; Apocalipsis 2:5; Lucas 9:51–56; Judas 1–25.

Una de las historias más interesantes de las Escrituras debe ser la de Jonás. Allí estaba él, un profeta de Dios, alguien llamado por Dios, y sin embargo, ¿qué? Huye del llamado de Dios. Entonces, después de haber sido persuadido de una manera dramática de cambiar de opinión y obedecer al Señor, lo hace; pero ¿solo para qué? ¡Para quejarse porque el pueblo al que fue llamado a testificar se arrepintió y se salvó de la destrucción que, de lo contrario, le habría tocado!

¡Qué ejemplo de alguien sin descanso, sin paz, hasta el punto de exclamar: “Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida” (Jon. 4:3)! El mismo Jesús se refirió a la historia de Jonás, diciendo: “Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás” (Mat. 12:41, NVI). ¡Más grande que Jonás, sin duda! De otra manera, no podría ser nuestro Salvador.

Esta semana, veamos a Jonás y lo que podemos aprender de su falta de descanso y paz.