“Que su palabra sea siempre agradable, sazonada con sal, para que sepan cómo conviene responder a cada uno” (Col. 4:6).

LA VIDA EN COMUNIÓN CON LOS DEMÁS

sábado 14 de marzo, 2026

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Colosenses 3:18–4:6; Efesios 5:22-25, 33; Proverbios 22:6, 15; 1 Pedro 2:16; 1 Tesalonicenses 5:17.

Cuando las personas viven y trabajan juntas enfrentan diversos desafíos. Las diferencias de opinión pueden provocar tensiones y discusiones. Cuanto más estrecha es la relación, más importante es la concordia. Las relaciones más estrechas se dan, por supuesto, en el seno de la familia.

A veces se ha llamado al hogar “la empresa familiar”. Es una forma interesante de describir el funcionamiento del hogar. Hay similitudes evidentes entre una empresa y un hogar. En ambos casos debe existir un acuerdo general acerca de los valores, las metas y los objetivos. Además, todos deben llevarse bien y cumplir con su parte para que las cosas funcionen sin problemas. Los mismos principios se aplican a la iglesia, que es esencialmente una gran familia.

En nuestro pasaje de esta semana, Pablo comparte algunos principios vitales para el funcionamiento correcto de una familia cristiana. Dado que el hogar cristiano debe regirse por principios bíblicos, necesariamente funciona de manera algo diferente del típico hogar romano. El apóstol también enumera otros principios valiosos y útiles para una variedad de relaciones sociales, tanto dentro como fuera del hogar.