viernes · l08
Para estudiar y meditar
Versiculo de la semana
«La fe es la certeza de lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos» (Heb. 11: 1).
Somos justificados (perdonados y reconciliados con Dios) por la fe (Rom. 5: 1). También somos santificados (se nos da poder para ser como Jesús) por la fe (Hech. 26: 18). Cuando invitamos a Jesús a nuestra vida, también nos convertimos en hijos de Dios por la fe (Juan 1: 12). Vivimos por la fe en el Hijo de Dios (Gál. 2: 20).
«No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible, como el alma que siente su insignificancia y confía por completo en los méritos del Salvador. Mediante la oración, el estudio de su Palabra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil ser humano puede vincularse con el Cristo vivo, quien lo tendrá de la mano y nunca lo soltará» (Elena G. de White, El ministerio de curación, pp. 114, 115).
«Su fe debía ser fortalecida por la oración ferviente, el ayuno y la humillación del corazón. Debían despojarse del yo y ser henchidos del espíritu y del poder de Dios. La súplica ferviente y perseverante dirigida a Dios con una fe que induce a confiar completamente en él y a consagrarse sin reservas a su obra, es la única que puede prevalecer para traer a los hombres la ayuda del Espíritu Santo en la batalla contra los principados y potestades, los gobernadores de las tinieblas de este mundo y las huestes espirituales de iniquidad en las regiones celestiales» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 405).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- ¿Qué cinco puntos principales se destacan en la última cita en lo tocante a colaborar con el Espíritu Santo contra el Enemigo?
- ¿Qué papel juega la fe en esta batalla?
- ¿Cómo ves esto ahora mismo en tu propia vida?
- Lee Hebreos 10: 23. ¿Por qué es importante aferrarnos a nuestra confesión de fe?
- ¿Con qué frecuencia consideras el hecho de que cuando te sientes impotente tienes la oportunidad de confiar más plenamente en Jesús?
RESUMEN: Dios da a cada persona una medida de fe como fundamento para desarrollar una relación con él. Como Autor y Consumador de nuestra fe, Jesús fue nuestro ejemplo acerca del poder de ella para nosotros. Si nuestra fe es pequeña pero acudimos a él con un corazón dispuesto, Dios obrará milagros en nuestra vida (ver Jer. 31: 2-4, 9, 11, 12). Él nos guiará por sus caminos rectos para que no tropecemos más, y tendremos paz. Jesús es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas, y tener su fe nos identificará como su pueblo en los últimos tiempos.