lunes · l09
Desafíos en mi relación con Dios
Versiculo de la semana
«Jamás olvidaré tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119: 93, 94).
La Biblia contiene numerosos mensajes acerca de nuestra relación con Dios y de los obstáculos que nos impiden crecer en Cristo. Considera las siguientes declaraciones de Pablo y de Jesús:
«Así, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12). Como en el caso de Sansón, la autosuficiencia te hará caer.
«No toques trompeta ante ti, como hacen los hipócritas [...] para ser honrados por los hombres» (Mat. 6: 2). Deja de decir a todo el mundo cuán bueno eres. Sé humilde como Jesús.
«Pero yo les digo: “El que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti”» (Mat. 5: 28, 29). Haz lo que sea necesario para erradicar la lujuria de tu corazón, pues esta es un obstáculo para tu relación con Dios.
«No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que juzgan, serán juzgados» (Mat. 7: 1, 2). Deja de criticar y de juzgar a los demás. Dios es el Juez. No pretendas ocupar su lugar (1 Cor. 4: 5).
«Pero yo les digo: “Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los aborrecen, y oren por los que los maltratan y persiguen”» (Mat. 5: 44). No odies a tus enemigos. Cuando albergas sentimientos negativos contra quienes te tratan mal, esto erige instantáneamente una barrera que obstaculiza tu relación con Dios. En lugar de eso, ora por tus enemigos, y verás cómo cambia tu relación con Dios y con los demás.
«Pero yo les digo: “Cualquiera que se enoje con su hermano será culpado del juicio”» (Mat. 5: 22). Tal vez creas que es correcto enojarte con quienes te rodean. ¿Cómo está afectando tu enojo tu relación con Dios y con los demás? Estas son solo algunas cosas que nos hacen tropezar.
Jesús nos dijo qué debemos hacer metafóricamente si nuestras manos, pies y ojos son instrumentos del pecado. ¿Qué nos aconsejó? Lee Marcos 9: 42 al 48.
Amputarse una mano o un pie o extirparse un ojo a causa del pecado es sin duda una metáfora extrema. El hecho de que Jesús la usara muestra cuán grave era, en su opinión, el pecado y su impacto en nuestra vida. ¿Cuán grave lo consideras tú?