lunes · l04
Lidiando con escándalos
Versiculo de la semana
«¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, que tienen de Dios, y que no son sus propios dueños? Porque han sido comprados por precio; por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios» (1 Cor. 6: 19-20).
Tratar temas relacionados con la sexualidad siempre es difícil. Lo fue para Pablo y lo es para nosotros. En estas situaciones, debemos ser fieles a las Escrituras y abordar el tema con oración y amor. Nunca debemos olvidar que nuestro objetivo es la restauración.
Lee nuevamente 1 Corintios 5: 1-13. ¿Cómo les dice Pablo que deben abordar esta situación?
Pablo deja claro, en 1 Corintios 5, que los escándalos sexuales requieren disciplina eclesiástica. Dice que el hombre incestuoso debía ser expulsado (1 Cor. 5: 2), juzgado (1 Cor. 5: 3), entregado a Satanás (1 Cor. 5: 5) y «quitado» de entre ellos (1 Cor. 5: 13). A los miembros de la iglesia se les dijo que no se asociaran con él (1 Cor. 5: 9, 11) y que ni siquiera comieran con tal persona (1 Cor. 5: 11). Pablo emplea un lenguaje fuerte que puede sonar ofensivo para los oídos modernos, pero sus palabras deben entenderse en su contexto histórico. Además, hay que recordar que respondían a un estilo de vida abiertamente pecaminoso. Por lo general, en situaciones extremas, es necesario utilizar un lenguaje severo. En cualquier caso, resulta útil ofrecer una breve explicación de algunas expresiones.
«Quitado de entre ustedes» (1 Cor. 5: 2; ver también 1 Cor. 5: 13). Esto se refiere a la disciplina eclesiástica.
«Entreguen al tal a Satanás» (1 Cor. 5: 5). Debido a que este hombre no eligió estar bajo la protección de Dios viviendo en obediencia a él, se había hecho vulnerable a Satanás. Por lo tanto, esta expresión puede significar simplemente algo así como «permitan que coseche el fruto de sus decisiones».
«No se asocien» (1 Cor. 5: 9, 11), «ni aun coman» (1 Cor. 5: 11). La estrecha relación con personas sexualmente inmorales se consideraba peligrosa porque los tales podían influir en otros para que imitaran su conducta. En la antigüedad, compartir una comida podía significar también compartir valores. Todos somos susceptibles a las influencias que nos rodean y debemos protegernos tanto como sea posible, especialmente cuando se trata de algo así.
«A fin de que el espíritu sea salvo» (1 Cor. 5: 5). La disciplina eclesiástica tiene un carácter rehabilitador. Su objetivo es hacer que los pecadores recobren el sentido común y abandonen su estilo de vida pecaminoso. Es posible que esto sea lo que Pablo quiso decir con «destrucción de la carne» (1 Cor. 5: 5). También es posible que el hombre incestuoso de 1 Corintios 5 sea el hombre arrepentido al que se hace referencia más adelante (ver 2 Cor. 2: 5-10). La disciplina eclesiástica alcanza su propósito cuando el feligrés que ha errado se reintegra a la comunidad eclesiástica.