Video de la semana

sabado · l09

Un ministerio impulsado por el amor

Versiculo de la semana

«Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les escribí con muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que supiesen cuánto los amo» (2 Cor. 2: 4).

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 1: 3-14; 2: 17; 4: 2; 1 Corintios 16: 5-7; 2 Corintios 7: 5-13; 2: 5-17.

La vida del apóstol Pablo no fue fácil. Además de la cárcel y las situaciones que pusieron en peligro su existencia, también escribió: «De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces. Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez. Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la preocupación por todas las iglesias» (2 Cor. 11: 24-28).

Lo que vemos en sus Cartas a los corintios es parte de la profunda «preocupación» que sentía por esta iglesia. Sin embargo, en medio de todo eso, su amor por ellos nunca decayó. Lo mismo ocurre con el amor de Cristo por nosotros. De hecho, Pablo aprendió de Jesús a amar a las iglesias de una manera que refleja el amor que Cristo siente por nosotros (2 Cor. 5: 14; ver 1 Cor. 11: 1).