miercoles · l10
Un llamado a la santidad
Versiculo de la semana
«Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no des- truidos. Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor. 4: 8-10).
En 2 Corintios 6: 3-10, Pablo sigue animando a los corintios a reconciliarse con Dios. Presenta allí una larga lista de dificultades y triunfos para mostrar lo que significa ser seguidor de Cristo y ministro de Dios. En resumen, enumera situaciones difíciles (2 Cor. 6: 4-5), virtudes de carácter (vers. 6), equipamiento para el ministerio (vers. 7) y vicisitudes del ministerio (vers. 8-10). Después de instruir a los miembros de Corinto para que se reconciliaran con Dios, Pablo los exhorta a vivir una vida santa separándose de la influencia dañina de los incrédulos y de la impureza (vers. 14-17).
Lee 2 Corintios 6: 11-7: 1. Según este pasaje, ¿en qué consiste una vida santa?
Pablo enfatiza en este pasaje la importancia del afecto y el amor dentro de la iglesia (1 Cor. 6: 11-13). La evidencia de que las personas se han reconciliado con Dios es que buscan la reconciliación entre sí. De hecho, se convierten, por así decirlo, en agentes de reconciliación horizontal.
A continuación, encontramos un llamamiento a la santidad mediante siete exhortaciones, a saber: (1) «No se unan en yugo desigual con los incrédulos» (2 Cor. 6: 14); (2) «Salgan de en medio de ellos» (vers. 17); (3) «Apártense» (vers. 17); (4) «No toquen lo impuro» (vers. 17); (5) «Yo los recibiré»; (6) «Y seré su Padre»; (7) «Ustedes serán mis hijos e hijas» (vers. 16, 17, 18).
Nota que las cuatro promesas de 2 Corintios 6: 16 son la base de los tres imperativos de 2 Corintios 6: 17 (ver la expresión «por lo cual» al principio de 2 Cor. 6: 17). Esto demuestra que la santidad no es el resultado de los esfuerzos propios, sino la obra del Espíritu Santo en el corazón. Aunque la santidad proviene de Dios, los creyentes deben hacer su parte y rechazar la idolatría y toda práctica impura.
¿Qué nos dicen las promesas de Dios en 2 Corintios 6: 16-18 acerca de la santidad?