CRISTO, LA LEY Y LOS PACTOS
sábado 31 de mayo, 2014
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 9:12 al 17; 17:2 al 12; Deuteronomio 9:9; Gálatas 3:15 al 28; Hebreos 9:15 al 28; 10:11 al 18.
La eterna decisión de Dios de salvar a la humanidad fue revelada por medio de los pactos. Aunque la Biblia habla de pactos, en plural (Rom. 9:4; Gál. 4:24; Efe. 2:12), existe solo el pacto de gracia, en el cual la salvación se da a los pecadores no sobre la base de sus méritos, sino de los méritos de Jesús, que se ofrecen a todos los que los reclamen por fe. El plural “pactos”, significa que Dios ha presentado sus propósitos salvíficos al afirmar de nuevo el pacto a fin de satisfacer las necesidades de su pueblo en momentos y circunstancias diferentes. Sin embargo, siempre es un mismo pacto: el pacto eterno de la gracia salvadora de Dios.
El centro de este pacto es el amor fiel de nuestro Dios, un amor que la Biblia a veces hasta equipara con los pactos mismos (ver Deut. 7:9; 1 Rey. 8:23; Dan. 9:24). Como parte de ese pacto, Dios llama a su pueblo a obedecer su Ley no como un medio de salvación sino como el fruto de ella. La Ley y la gracia juntas siempre han sido centrales en el pacto eterno de Dios.