martes · l12

Consejos para compartir a Jesús

Versiculo de la semana

«Dios, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado; mañana tras mañana me despierta el oído para que oiga como los sabios» (Isa. 50: 4).

La pregunta para cada uno de nosotros es: ¿Con quién compartes a Jesús? ¿Con el cartero, con el empleado de una tienda, con alguien a quien ves a diario cuando paseas? Dios llama a cada creyente a colaborar con él en esta obra y promete darnos «lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado» (Isa. 50: 4). También es deber del cristiano estar siempre preparado para dar razón de la fe y la esperanza que hay en él (1 Ped. 3: 15).

Lee 1 Pedro 3: 8 al 15. ¿Qué nos dice la Palabra de Dios en estos versículos?

He aquí algunos consejos sencillos para tener en cuenta a la hora de compartir a Jesús con las personas:

• Desarrolla una amistad con las personas. Tu calidez, amabilidad y genuino interés en ellas las ayudará a acercarse a Dios. Algunos llaman a esto «evangelismo de la amistad».

• Ora para que el Espíritu Santo obre en el corazón de esas personas. Pide a Dios que cree oportunidades adecuadas para interactuar con ellas.

• Busca maneras naturales de hablar de tus propias experiencias de fe o de ofrecer una oración por esas personas. Pide a Dios que te dé audacia, pero también delicadeza en tu acercamiento.

• Busca formas de poner en contacto a tu nuevo amigo con otras personas de tu iglesia para que pueda experimentar la aceptación de la comunidad eclesial. Un estudio bíblico en un grupo pequeño es un buen paso.

• Ora acerca de las necesidades o preguntas específicas que pueda tener tu nuevo amigo y busca una oportunidad para mostrarle cómo la Biblia ofrece consuelo, consejo y orientación para nuestra vida. Al principio, puedes limitarte a compartir una promesa bíblica o a responder alguna pregunta, lo que abrirá la puerta a diálogos más profundos. Ora también para que eso ocurra.

• Llegará un momento en que querrás preguntar a tu amigo si le gustaría dar el siguiente paso: estudiar la Biblia y finalmente ser bautizado. No te precipites, pero tampoco te retrases. Ora al respecto.

• Nuestras acciones deben revelar quiénes somos. La manera en que tratamos a otros habla mucho. A medida que nuestro carácter es modelado a semejanza del de Dios (santificación), viviremos para atraer a las personas a él.