jueves · l03
Un estilo de vida que refleja la cruz
Versiculo de la semana
«Les ruego hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que hablen todos una misma cosa y que no haya entre ustedes divisiones. Antes, estén perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer» (1 Cor. 1: 10).
El hecho de que no debamos formar grupos cerrados o camarillas, especialmente en torno a los líderes humanos, no significa que no debamos apoyar a nuestros dirigentes. Se supone que debemos apreciar y ayudar a quienes dirigen el trabajo de la iglesia. Dios encarga a las personas que cumplan su ministerio en la tierra. Los líderes de la iglesia que muestran un estilo de vida que refleja la sumisión representada por la cruz son dignos de ser escuchados y seguidos.
Esto es así porque solo la cruz tiene el poder de revertir cualquier forma manipuladora de control en favor de la sumisión a la Palabra de Dios. Los líderes cristianos atribuyen el éxito de su ministerio solo a Dios. En su ministerio terrenal, incluso Jesús, como ser humano, atribuyó la gloria a Dios (Juan 17: 4).
Según Pablo, el ministerio cristiano fiel debe basarse en lo que podemos llamar una teología de la cruz. La cruz es la revelación de la sabiduría de Dios y de su poder para salvar. Al mismo tiempo, también muestra la sabiduría humana como necedad. En 1 Corintios 4: 1-13, Pablo deja claro en qué consiste esa teología de la cruz. En primer lugar, indica que es Dios quien establece la norma para el liderazgo cristiano (1 Cor. 4: 1-5). En segundo lugar, señala el hecho de que el sufrimiento por causa de Cristo es el sello distintivo del verdadero ministerio cristiano (1 Cor. 4: 9, 11-13). Este segundo punto merece ser desarrollado más a fondo.
Lee 2 Corintios 11: 23-28 y Colosenses 1: 24. ¿Qué nos enseña esto acerca de lo que significa sufrir por causa de Cristo?
Los líderes cristianos siguen las huellas de Jesús al estar dispuestos a sufrir por sus hermanos y hermanas, e incluso, si es necesario, a morir por su ministerio. Pablo se refiere a sí mismo y a Apolo como hombres «sentenciados a muerte» (1 Cor. 4: 9). Se los describe como personas que se enfrentan al «hambre, la sed y la desnudez», además de ser «abofeteados» y estar «sin hogar» (1 Cor. 4: 11). También fueron insultados, perseguidos, difamados y considerados «la hez del mundo, el desecho de todos» (1 Cor. 4: 12-13). Además, al referirse irónicamente a los corintios como ricos, reyes, sabios y distinguidos (1 Cor. 4: 8, 10), Pablo demuestra que el orgullo no debe tener cabida en el verdadero liderazgo cristiano, ya que es la raíz de la división en la iglesia (1 Cor. 4: 6).
¿Cuánto has sufrido por causa de Cristo, sea cual fuere tu función en la iglesia? ¿Qué lecciones se pueden extraer de tu respuesta?