martes · l08
Cristo, la Primicia
Versiculo de la semana
«Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana y la fe de ustedes también es vana. [...] Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es vana y aún están en sus pecados» (1 Cor. 15: 14, 17).
Si Jesús no estuviera vivo, cualquier expectativa acerca del futuro sería solo una ilusión (1 Cor. 15: 12-19). «Pero lo cierto es que Cristo resucitó de los muertos» (vers. 20). Su resurrección es un hecho histórico. Por consiguiente, podemos estar seguros de que todos los que han muerto en Cristo resucitarán cuando él regrese (vers. 20-23).
Lee 1 Corintios 15: 20-23. ¿Qué significa decir que Jesús es la «primicia»?
El fin de la presente era malvada estará marcado por la resurrección corporal de quienes murieron en Cristo (1 Cor. 15: 24; Apoc. 20: 5-6). Como el último Adán, Cristo devolverá el reino al Padre al entregarle el dominio de este mundo (1 Cor. 15: 25-28). El sometimiento de Cristo a Dios (vers. 15: 28) debe ser entendido en términos de cómo se describe la relación entre Adán y Cristo. Como el Adán definitivo en el plan de redención (vers. 45), Jesús se somete por completo a la voluntad del Padre, algo que el primer Adán no hizo.
En 1 Corintios 15: 29-34, Pablo retoma su exposición acerca de la insensatez de negar la resurrección de Cristo. Utiliza la ilustración del bautismo porque es en sí mismo un símbolo de la unión del creyente con Cristo (en el bautismo, el creyente participa simbólicamente de la muerte y la resurrección del Señor, Rom. 6: 3-4; Col. 2: 12). En vista de ello, no tiene sentido negar la realidad de la resurrección. Sin embargo, lo que resulta difícil de comprender es lo que Pablo quiso decir con la expresión «bautizados por causa de los muertos» (1 Cor. 15: 29).
«Se han presentado varias sugerencias, pero la mejor forma de interpretarla es como una referencia a la decisión de algunos de ser bautizados para poder volver a encontrarse en la resurrección con sus seres queridos ya fallecidos. También puede referirse a la decisión de ser bautizados en respuesta a la vida ejemplar de aquellos que habían muerto en Cristo. Este caso se referiría, pues, a personas que se bautizan no en lugar de los muertos, sino a causa de los muertos» (Carl P. Cosaert, «1 Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 552).
En segundo lugar, arriesgar la vida no tendría sentido si no existiera la resurrección (1 Cor. 15: 30-32). Sería mejor, en cambio, deleitarse en los placeres de este mundo (vers. 32).
Reflexiona acerca de las palabras de Pablo en 2 Timoteo 1: 12. ¿Cómo podía estar tan seguro del futuro? ¿Cómo podemos estarlo nosotros?